Los Pumas aparecieron con todas sus armas para meterse en cuartos
- Sergio Gómez
- 8 oct 2023
- 4 Min. de lectura
La presión era mucha y venía de semanas atrás. Se notó en las semanas previas y en el desahogo posterior a cada try. Quizás eran señales de que en algún momento se iban a soltar e iban a largar todo, soltar todo, y jugar como todos sabemos que lo pueden hacer. Lo hicieron y consiguieron el tan esperado pasea a cuartos para ir con Gales a Marsella.

Los Pumas dieron muestras desde el inicio, la actitud ya estaba, había aparecido en cuentagotas primero, después ante Samoa y luego ante Chile ratificando que el grupo estaba bien y el foco solo había que empezar a conseguirlo en los 80 minutos que importaban. Japón suponía peligro, cuidado, tener en cuenta muchos aspectos del juego pero lo central era la evolución del equipo, y sobretodo de estos 15, que no eran los que jugaron contra Chile. Era el cuarto y último partido y tenían que ganar para pasar a cuartos. Unos octavos dentro del grupo, una final.
El try de Santiago Chocobares -siempre fuimos fans, es amigo de la Boing desde el minuto cero (?)- puso a Los Pumas en un lugar que no habíamos visto, try de primera fase desde una pelota limpia y un jugador rompiendo la línea de ventaja y zambulléndose en el ingoal para los primeros cinco puntos. 7-0 con la conversión de Emiliano Boffelli.
Japón hizo lo suyo, la “consistencia” con la que tanto insiste Michael Cheika el entrenador de Argentina, es esto, cuando el rival presiona, cuando el rival propone hay un momento de desconcierto en el que puede pasar cualquier cosa. Por eso el seleccionado nipón llegó al empate más allá de sus méritos, que los tiene, y el try de Fakatava que es de los mejores del torneo, con sombrerito del 5 y aplausos de todo el estadio.
Desatenciones, kicks que no se sabe donde van o si son para sacarse la presión de encima y errores defensivos. 7-7 y los 20 minutos que llegaron más rápido de lo esperado pero en empate.
5 minutos de confusión, Matera salió golpeado -entrenó aparte toda la semana- cambios posicionales, un penal errado y el rumbo que solo aparecía para avisar que a pesar de los intentos de Japón estaban ahí, esperando.
Por eso a los 27’ el cordobés Juan Cruz Mallía agarró una hermosa pelota en el aire para que Gonzalo Bertranou en su mejor aparición en el Mundial hasta acá esquivó rivales y con Mateo Carreras tocando bocina por la punta le pida una lógica habilitación que hizo luego de fijar bien la marca y darle una corrida súper necesaria al tucumano que necesitaba y tenía también que aparecer con su velocidad y un try.
El penal de Emiliano Boffelli a los 34 minutos para el 15-7 fue también útil para su confianza ya que venía errático con un penal factible y una conversión errada.
Japón apareció de nuevo, apareció con lo básico, correr derecho, fijar marcas, apoyos, pases internos, un juego simple y directo con los uno contra uno en la cabeza.
Try de Japón y al descanso 15-14 con señales positivas y con señales de alarma.
Todos sabíamos que era empezar de cero y que podía pasar de todo.
La segunda etapa con sol en contra para los nipones podía ser favorable por muchas razones pero además por el envión inicial. Usando el ancho de la cancha y con los forwards ganando el metro Los Pumas se pusieron en las 22 rivales y con el mismo libreto consiguieron el espacio por afuera para otro try de Mateo Carreras que ingresó esquivando un oponente para un muy lindo ensayo argentino.
Conversión y 22-14 arriba.
Japón volvió a tener la iniciativa y consiguió dos descuentos con el pie de Matsuda de penal y Lomano Lemeki con un drop de mitad de cancha. Sus ganas y su convicción lo pusieron a dos puntos antes del promedio del complemento.
El try de Emiliano a los 18’ fue otra demostración de que todo lo que trabajaron también estaba latente, desde el scrum con Bertranou, Mallía con su conducción y por la punta Boffelli definiendo lanzado y en palomita, hermoso. 29-20 con la conversión del mismo número 14.
Otro descuento de Japón, la misma cantinela, presión, juego básico y pases rápidos.
29-27 otra vez a tiro el nipón. Otra vez a sumar. Alejarse.
Entraron Nicolás Sánchez y Lautaro Bazán Vélez, el cambio de la pareja de medios le dio más aire, más juego y más confianza a todo el equipo.
Ocurrió lo que esperábamos, otra vez y van, limpiaparabrisas, prolijo (mucho tackle previo para recuperar). Pelota a una punta y el desequilibrio tenía nombre, tuvo nombre todo el partido: Mateo Carreras, tercer try y festejo del bueno, del que sumaba para alejarse, para tranquilizar.
Otro penal de mitad de cancha, otra vez Nicolás Sánchez, otra vez más distancia.
39-27 y el reloj corría y a favor de Los Pumas. Japón fue a buscar.
Como no iba a ir a buscar si había hecho daño cuando pudieron y buscaron.
El reloj agotó lo que le quedaba, había festejo, la gente eufórica ya palpitaba lo que fue un hecho dos minutos después: Los Pumas derrotaron a un rival incómodo, pero con sus armas, con su nivel en el lugar correcto podían superar y lo hicieron.
Aparecieron todas las cosas que no habían aparecido durante el torneo en el momento adecuado, en el momento justo. ¿Quedan dudas? Claro, pero el paso adelante fue enorme. Enorme en el juego y en las conexiones que tenían que aparecer. Toda la gama de ataque. Los mejores y los referentes levantando el nivel, levantando un nivel que no conformaba ni a ellos. Esa era la gran cuestión, claro, ellos tampoco estaban conformes.
Ahora a Marsella, con Gales, el sábado a las 5 de Francia, las 12 del mediodía de Argentina Los Pumas tendrán el siguiente desafío, los Dragones, será otra historia, habrá tiempo para contarla.
A Marsella, ahora con mucha ilusión, con mucho juego y más coraje, el que los caracterizó toda su historia.
Allá vamos.
Fotos: GaspaFotos.








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