Una victoria para cerrar con una sonrisa

En Vélez, el equipo de Raúl Pérez cerró su participación en el torneo con una victoria por 34-22 sobre Lions con tries de Isa, Alemanno y un try penal. Mientras algunos soñaron con llegar a los playoffs, la franquicia jugó por debajo de lo que puede dar.

Terminó la primera experiencia argentina en el Super Rugby con una victoria de Jaguares -34 a 22 sobre Lions- que no debe ser analizada sólo por el resultado (el triunfo, al cabo). Porque a la hora del balance que Raúl Pérez y su staff harán en los próximos días importará poner en el contexto justo todo lo que se hizo durante poco más de cuatro meses, desde aquel ya lejano viernes 26 de febrero que marcó el histórico debut frente a Cheetahs en Bloemfontein.

Está claro que si la lupa se pone sobre lo numérico el resultado da negativo. Y eso preocupa si se tiene en cuenta que la franquicia argentina jugó con un equipo compuesto por una gran mayoría de los mismos Pumas que fueron cuartos en el Mundial 2015 y que dentro de poco más de un mes deberán debutar en el Rugby Championship en lo que será un segundo semestre durísimo para el seleccionado argentino. Pero, por suerte, no todo es una victoria o una derrota en una competencia deportiva. Es que también hay que ver cómo se llega a ese resultado. Y ahí sí el análisis de la actuación de la franquicia necesita ser más profundo.

La primera lectura es que en pocos pasajes del torneo Jaguares pudo adaptarse al ritmo del Super Rugby que es, ni más ni menos, el del hemisferio Sur: pura dinámica, pelota viva, fortaleza física y, fundamentalmente, que lleva en su génesis la consigna de atacar siempre y de diferentes formas, con la pelota en las manos, con el pie o con la propia defensa. En cambio, el equipo argentino sufrió con la pérdida del control, las desconcentraciones, las fallas en el primer tackle y la poca solidez en formaciones como el line, un déficit que se deberá trabajar con profundidad en las próximas semanas para evitar problemas mayores ante los tres gigantes del Sur que se vienen en pocos días.

Ayer, en un Vélez que despidió al equipo con aplausos y un puñado de fuegos artificiales que le pusieron algo de calor a una noche muy fría, Jaguares mostró más de lo mismo en la primera mitad en la que, además, tampoco funcionó la faceta ofensiva. Pero en el complemento se modificó un detalle clave para el rendimiento de cualquier equipo argentino de rugby: el scrum. Y a partir del fijo que el ganador dominó gracias también a las amarillas que recibieron dos de sus adversarios (el octavo Brink y el segunda línea Erasmus), todo fluyó con mucha mayor sencillez. Facundo Isa -la figura- se hizo imparable en la base, Landajo distribuyó con un mayor acierto y así los tries (de Isa y Matías Alemanno más un try penal por el empuje del scrum) no tardaron en llegar.

Jaguares terminó con una alegría más allá de haberle ganado a un conjunto que reservó a sus titulares para los playoffs. Pero esa sensación tan distinta a la de tantas jornadas debe servir porque en algún momento de la temporada el bajón tuvo mucho de anímico (las derrotas ante Lions y Kings pegaron muy fuerte). Y debe servir también para ver el futuro con otros ojos y para que los dirigentes y entrenadores tomen nota de que la base tiene que ser más numerosa. No alcanzan 40 jugadores con 30 que fueron -y serán- sometidos a un gran esfuerzo. Esa es otra enseñanza que dejó el debut en un torneo que servirá para el despegue definitivo. Aunque, para eso, será necesario que sobre la paciencia.

Fuente: Clarín

Banner-DDT-424x57.gif

© 2019 by DDT. Un blog de periodistas y amigos.

  • Facebook App Icon
  • Instagram App Icon
  • Twitter App Icon