Cerca y lejos en simultáneo

    Luciendo preparado para repetir el esfuerzo de hace siete días, el ritual fluía suave, desestructurado. El sol de noviembre se convirtió en el impiadoso verdugo del terreno que pidió varias veces el vital elemento, en un intento desesperado por darle la suavidad clave para evitar males posteriores. Y acompañado todo el color, siempre sobrevoló el convencimiento superior proveniente de la persistente fuerza interior que los envuelve.

 

    Infinitamente desafiante se plantó en la balanza de ir buscando siempre desde atrás, en la loca carrera contra sus propias debilidades. Volvieron a repetirse algunas, que fueron aprovechadas en una constante cuesta arriba hacia la cima. Esa que lucía cada vez más lejana por falta del oficio, irreductible fuente de la búsqueda hacia el equilibrio imperfecto.

    Bajo la hostilidad de la fiebre no claudicó en la transición que le era tan esquiva. Como un designio del destino repetía puntos de vulnerabilidad nacidos en la impaciencia de sentirlo al alcance de los dedos. Está claro que en ningún momento fue vapuleado ni dominado, por el contrario fue superado en la zona de contacto. Sólo eso. Cuando era necesario esconder el tesoro se envolvía en su propio enredo y veía pasmado el crecimiento del cúmulo.

    Con las reservas en potencia se acercó tanto al astro que sintió sus alas derretirse y no conforme con ello se entregó al suave aire posterior, el bálsamo reparador. En el instante final y repasado el desarrollo de la entrega no hubo cabezas gachas. No hay tampoco motivo para que las haya. Sólo la seguridad del nicho de lo pactado, circunstancialmente sujetado y presto a dirigirse hacia lo esencial del conjunto.

     Sin alejarse del meollo fundacional y procesando el ocaso finito, ya están las miras puestas en la próxima posta. Porque de eso se trata. De metas concretas, parciales y enumeradas. Próxima parada tierras mediterráneas y será menester hacerse presente a esa zona pura de la esperanza infinita sustentada en el tremendo potencial existente y en la desmesurada entrega salvaje y sin par de estas bestias. Ya han dado sobradas muestras de lo que son capaces contra todos los obstáculos. La adversidad los ha hecho fuertes.

 

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