El ahínco vencido por el desplazamiento

A pesar de lo abultado del resultado, la derrota de Rosario ante Uruguay nos entrega un panorama alentador en el camino hacia el Campeonato Argentino de Mayores que comienza la próxima semana. Sobre todo por el contexto que transitan ambos conjuntos y porque el tiempo restante es suficiente para aceitar pequeños defectos en la ejecución.

 

    Es exactamente especial y denotado jugar a la fortuna del impredecible, utilizándolo como plataforma hacia el enganche sostenido del esfuerzo imparcial. Sin número específico ni orden que lo compongan el objetivo prefijado siempre será el mismo, se trabajará sobre la circunstancia y sus modificadores directos.

    Es decir que sin perjuicio de lo plausible de esbozar como resistencia, es manifiestamente alentador observar un sinfín de buenas intenciones. Y si desde ahí los errores involuntarios se repiten no debería ser motivo de cambio de rumbo, sino por el contrario sólo de una corrección hacia el horizonte de siempre.

    Como un ave de presa en vuelo rasante en la primera era, el forastero sostuvo el avance penetrando las líneas defensivas y ganando el terreno indicado, a un ritmo desenfrenado que no permita el reagrupamiento de los intentos desesperados de recupero del tesoro. Agregando velocidad consiguió el desorden necesario para sacar diferencias exageradas pero irrefutables.

    Y en la complementaria hacerse poseedor por momentos esporádicos permitió equiparar el usufructo para dejar en claro que desde un lugar hay una exigente preparación con campos de prueba y error más extendidos en el tiempo. Uno más que el otro. Entonces conseguir evitar la estrepitosa caída por el risco fue uno de los méritos más notorios.

    En este caso no haber podido desactivar el enlace no es preocupante, sino por el contrario motivador absoluto del próximo eslabón. Al que debe llegarse con un poco más de ensamblaje teñido de la dosis nítida de oficio,  de la utilización del reglamento a puntos extremos siempre dentro, pero con todo lo permitido.

    Lo venidero es bueno, mejor y placentero. Sin perder de vista lo específicamente estratégico, existe un halo perceptible de riqueza humana que multiplicará las fuerzas cuando flaqueen. Hoy más que nunca hay equipo, hoy más que nunca hay esperanzas de la hazaña.

 

 

 

 

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