Azul profundo

   Por la sexta fecha de la zona campeonato del TRL 2017 y con un resultado abultado que no refleja la paridad del desarrollo, Jockey derrotó a Universitario por 44 a 21 en “La Quinta”.

 

   Por momentos mantenerse en la superficie, donde la luz del sol permite ver hacia todos lados. Disfrutarlo desenfrenadamente y acercarse a esa lluvia de colores que hace productivo y placentero el recorrido. Y más tarde hundirse bajo el nivel. La bocanada tiene que ser intensa, pues no se sabe cuánto tiempo pasará hasta la próxima. Bajando, hacia donde queda menos luminiscencia, las burbujas se multiplican porque se escapan y flotan de manera inevitable. Y nuevamente subir hacia el aire irreemplazable del volver.

   Esta figuración repetida hasta el cansancio fue la constante. No confundamos las sensaciones. Lindo partido no es lo mismo que intenso partido, ni mucho menos que entretenido partido. Los dos equipos tuvieron su momento. Más de uno.  Pero como en el oleaje del párrafo anterior lucharon contra sí mismos ambos. Inclusive se bañaron en la extraña sin razón de tener sus puntos altos en inferioridad numérica y posicional.

  Avezado será tomar lo acaecido sabiéndose falibles, de proporcionar brillo al degaste abandonando por fin la inconstancia.  Cada uno con su atavío aprendido, comerse las reservas cuando tierra esté a la vista y no antes. La maraña de indecisiones del local lo enredó en demasía, oportunidades le sobraron y por pasajes cortos hubo reminiscencias del pasado cuando el desplegado hacia todo el terreno era habitual y característico. Efímeras chispas de alto vuelo acaloraron a los plateístas.

  Como contra cara el verdiblanco optó por el pizarrón entregado al cúmulo de virtuosismo, sin dejar de pasar por las lagunas momentáneas del pensamiento más que de la resistencia física. Teniéndolo todo se pierde en las ganas de jugar, pierde innecesariamente la posesión y comienza a destacarse el despliegue defensivo de la retaguardia, resultando difícil correr en reversa y a contra pié.  Pero al recupero se transforma en la frialdad del objetivo puesto en su entrecejo.

   El conjunto de Fisherton da señales de irregularidad pero sobre una línea de juego, un libreto aprendido y ensayado al que sólo le falta la constancia de la concentración.  El de Las Delicias por el contrario necesita rumbo y conducción para un grupo destacado por su voluntad y su corazón.  Con sólo tres fechas por delante se tornan más visibles las chances de cada uno de los diez clubes que componen esta fase del torneo.  Algunos sonríen, otros ya miran el futuro inmediato, y el resto sigue envuelto en la pugna por subirse al próximo escalón.

 

Por: Jorge Franco.

Foto: Juan Galimberti.

 

 

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