Jaguares no tuvo una buena noche y cayó ante Western Force

La franquicia argentina perdió 16-6 ante la australiana, en la cancha de Vélez. Es la cuarta derrota en cinco partidos.

¿Cómo explicar que un equipo que es la base de un seleccionado nacional que es, a su vez, uno de los diez mejores del mundo puede jugar tan mal? ¿Cómo entender que un equipo que tiene jugadores de capacidad y jerarquía probadas internacionalmente puede irse de la cancha con la peor sensación que es esa de sentirse superado en una cuestión tan básica y elemental del rugby como lo es la de la actitud? ¿Cómo analizar a un equipo que tenía todo para ganarle (y con bonus) a un rival muy inferior pero al que jamás pudo superar siquiera en el contacto? ¿Cómo digerir que un equipo se despide de su gente con el convencimiento de que le faltó rebeldía ante la adversidad? ¿Cómo aceptar que la chance de llegar a los playoffs del Super Rugby podía quedar otra vez muy cerca gracias a la victoria agónica de Kings sobre Sharks pero que esa posibilidad se diluyó por defectos propios (y no por virtudes ajenas) y el conjunto de Durban mantuvo la diferencia de nueve puntos en la tabla general del grupo Africa?

Las razones de la nueva derrota de Jaguares, la sexta en 11 presentaciones, y las respuestas a tantos interrogantes deben partir de una certeza: la franquicia argentina jugó ante un muy flojo adversario su peor partido desde su creación. Así, sin vueltas.

Fue una tarde-noche en la que no salió nada pero en la que tampoco se hizo nada para que saliera algo. Todo fue negativo. Todo fue malo. Y lo producido ante Force preocupa mucho más que el 16 a 6 final. Porque si Jaguares es la base de Los Pumas y a Los Pumas ya se les viene la ventana de junio con tres partidos frente a Inglaterra y Georgia, nada hace suponer que el invierno pasará sin dejar un tendal aún más grande de preguntas que dejan al desnudo ese proyecto al que se subió el rugby argentino el año pasado pero que, por ahora, no ofrece beneficios.

La decisión de Raúl Pérez de darle una lavada de cara al equipo con la inclusión, además, de dos experimentados como Leguizamón y Landajo desde el arranque, tenía como objetivo levantar el rendimiento después de la victoria esforzada frente a Sunwolves de una semana atrás. Pero los cambios no causaron el efecto deseado. Al contrario. Jaguares mostró una falencia llamativa en el aspecto mental.

La solidez de los primeros cinco partidos del torneo se perdió y mucho de ello habría que buscarlo en un par de cuestiones técnicas como la enorme cantidad de tackles que se fallaron (23) o la increíble impericia para aprovechar los quiebres defensivos que, en numerosas oportunidades, otorgó Force. El problema fue que de los errores no hubo recuperación. Ni del equipo ni de las individualidades. Si el mejor jugador de Jaguares fue Ezcurra (y en menor medida Moroni) porque siempre la pidió y siempre se mostró decidido a atacar, el desenlace no podía ser diferente: el wing fue ayer el titular con menos recorrido en la franquicia...

Después de un primer tiempo aburridísimo en el que el marcador apenas se movió con un penal de Prior, en el complemento el perdedor logró alterar el tanteador a través de Hernández, quien recién a los 8 minutos acertó el primero de sus dos penales para salir del cero. Todo fue cerrado, en el resultado y en el desarrollo, hasta que a los 27 minutos Bertranou dejó una pelota adentro y tras varias puntadas y aprovechando la falta de tackle, los jugadores de Force se fueron metiendo en la defensa de a poco hasta que Alex Newsome apoyó el primer try. Fue el golpe de nocaut para Jaguares. Que terminó recibiendo otro mazazo por parte de Isi Naisarani (el try llegó tras otro mal rechazo de Moroni) y que se fue entre discusiones y manotazos producto del descontrol tras una producción tristemente vacía.

Fuente: Clarin

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