La emoción, el denominador común

16.06.2016

El histórico pase a semifinales del mundial -desde 2012 que no ocurría, y esa había sido la única- dejó un sinfín de aspectos por destacar y analizar, en especial la planificación de los partidos, pero el factor común, presente en todas las charlas, fue la gran emoción de conseguir el primer gran objetivo, el pase a semifinales. En diálogo con Rugby Club, Elías, Castiglioni, Pretz y Gastón Conde, uno de los asistentes del staff, confesaron como fue el momento vivido hoy.

 

La tarde anterior al partido Gastón Conde había analizado al rival y el foco estuvo puesto en la paciencia y en la cantidad de fases que tendrían que generar para poder quebrar a Japón. El partido fue una fiel representación de lo expuesto por Conde, hasta en la capacidad de los jugadores tonganos que refuerzan a los nipones, ya que los dos tries marcados a poco de iniciarse llegaron por la vía de Moeakiola y Tatafu: "Se dio todo lo que habíamos pensado, pudimos revertirlo, Japón nos sorprendió, pero pudimos hacer lo nuestro, tuvimos paciencia para que empiece a funcionar lo que habíamos preparado” y agregó: “Sabíamos que era el partido más difícil, llegábamos con menos energía. Menos descanso, más partidos encima. Y teníamos que ganar, lamentablemente a veces a lo hecho hay que ratificarlo con resultados. Ganamos el que teníamos que ganar”, largó uno de los entrenadores asistentes de Fernández Lobbe, y completó la escena: "Por acá anda Chistra (Del Castillo, el analista) a los saltos, porque sabe que ahora lo agarro y miramos Irlanda hasta las seis de la mañana, total mañana es día libre".

Cada declaración demostraba euforia, una voz quebrada, sobresaltada y un poco ronca por los cantitos y los festejos después de haber batido a Japón, alguna risita nerviosa y un poco de ansiedad por bajar un poco tanta emoción contenida. Teo Castiglioni, uno de los centros, jugador de GER, expresaba más moderado: "Sabíamos exactamente lo que teníamos que hacer. Había que hacer muchas fases, en lugar de 5, quizás eran 7 u 8. No había que desesperarse por llegar al try, quizás fue lo que nos pasó al principio. Había que tener paciencia”.  A su vez Martín Elías, de Plaza, acompañaba los conceptos: “Era el partido más difícil que teníamos, sabíamos que podíamos quebrarlos, y que con nuestro juego lo íbamos a poder hacer, sobretodo en los últimos 20, ahí se dio el despegue".

La referencia inmediata de Tincho Elías fue sobre los minutos de espera en el banco para poder ingresar, todos están disponibles, y están todos siempre listos para todo: "La ansiedad se trabaja, hay que entrar tranquilo, pensar que le podés aportar el equipo mientras estás afuera, mirar el partido. Estar tranquilo siempre”. 

La convivencia es sin dudas uno de los puntos clave en la construcción de un grupo ganador, y Elías no ahorró adjetivos para calificar el momento del grupo: “Nos llevamos muy bien, es un grupo bárbaro. Nos conocemos de memoria, somos hermanos, estamos juntos todo el tiempo desde febrero, nos llevamos de primera".

Román Pretz llegó desde Entre Ríos a Duendes, y desde allí al plantel Pumita, es uno de los que ingresa en los segundos tiempos y el mensaje de los entrenadores siempre es claro: "A los que nos toca entrar a jugar los últimos minutos, tenemos que aprovechar el desgaste que ya tienen, y terminar de desgastarlos, ellos ya estaban cansados y lo pudimos terminar de acomodar para ganarlo”.

El ser favorito en un partido no siempre conlleva una ventaja, y se nota que a estos Pumitas les gusta correr de atrás para dar la sorpresa: "Hoy se hablaba de que éramos el favorito. Quizás nos pesaba ser favoritos, en los otros no nos pasó. Teníamos que pasar esta prueba, y ganar a pesar de la ansiedad, ahora queremos ganar, por supuesto que ya pensamos en salir campeones, es inevitable, encima no está Nueva Zelanda, es una alegría" cerró Pretz.

La última pregunta en Rugby Club llegó de la mano de conocerse el rival hacía minutos, Irlanda: "¿Como me imagino el partido con Irlanda? Me imagino la cancha con mucha gente, y que los matemos a estos irlandeses (risas)”, tiró Pretz, ya mucho más relajado con el objetivo primario cumplido, meterse en semifinales, pero a la espera del segundo gran objetivo, superar el escollo que representa el seleccionado irlandés y acariciar la final, un objetivo que podía parecer de otro mundo, desorbitado para todos, menos para ellos y para el staff, el más consciente de debilidades y virtudes de estos pibes que demostraron no tener techo, no tener límite. El límite es, nada más y nada menos, lo que ellos se propongan conseguir.

 

Rugby Club se emite por Espn Rosario, 102.7 de lunes a viernes de 18 a 19.

 

 

 

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