Scrum: problema sin solución

Comenzaré diciendo que he pasado toda mi vida relacionada con el rugby ocupado en esa formación. Como jugador, primero. Como entrenador, en los últimos 30 años. Aclaro que este preámbulo no intenta ni siquiera sugerir un conocimiento profundo de esta alternativa del juego. Sí afirmo y reafirmo mi interés particular en esta faceta del rugby. Que, más allá de mi interés, es un signo distintivo de nuestro deporte.

 

 

Un poco de historia no viene mal. En los 60 se empujaba poco y mal y la regla era muy permisiva respecto del hooking. Era frecuente ver a un número 2 intentando recuperar a patadas la pelota en poder del pack rival. Los 70 trajeron la novedad: el empuje coordinado, de la mano de Veco Villegas y su estudio biodinámico de la posición de pies espaldas y brazos, popularizado como “la bajadita”. Se impuso esta técnica y llegó a ser el emblema del rugby argentino.

 

Alguna desventaja había. El eterno oscilar del péndulo de nuestras costumbres se detuvo en en esta estación. Hubo equipos y uniones que terminaron, por exceso, jugando al scrum.

 

El rugby se hizo más dinámico y tener un scrum dominante seguía siendo importante pero no determinante. Hubo que agregar otros condimentos a la receta. 

 

Los últimos años estuvieron caracterizados por cambios reglamentarios tendientes a minimizar el derrumbe de las primeras líneas. Las modificaciones, que incluyeron distintos tipos y secuencias de órdenes para el ingreso, no dieron, a mi juicio,  resultados satisfactorios. Consecuencia: caídas y reseteo frecuentes, infracciones cobradas por impresión que por certeza y pérdida de tiempo útil de juego. Hemos observado partidos en el que no se llegó a jugar ninguna pelota desde esta posición. Paralelamente, reforzando la importancia que los reguladores le otorgan, se corrió la línea del offside a 5 metros. Conclusión: excelente plataforma de ataque. 

 

Se intenta que los primeras líneas mantengan el eje espalda/cabeza recto y a una altura razonable del piso para mantener la sustentabilidad a través de la fuerza del tren inferior.  Dos inconvenientes: los árbitros demoran el ingreso de la pelota l(intentan lograr la posición ideal) lo que acentúa la lucha de los pilares y, por la misma razón, la totalidad del pack se torna inestable (hay cinco jugadores por detrás que tienden a moverse si el juego se demora. Otra asignatura pendiente es el incumplimiento de la regla de la echada de la pelota en forma equidistante. No altera la estabilidad pero es, al menos, un signo de deslealtad tolerada.

 

Hasta acá la descripción de la situación presente. Como seguir? Me parece que la secuencia de ingreso tiene lógica y aceptación.  Yo suprimiría la intervención del árbitro para el ingreso de la pelota.  Me parece que es el punto de la discordia. Cuanto más largo el scrum más probable el derrumbe.

 

Nos hemos acostumbrado a festejar los penales obtenidos desde esta situación.  Debemos trabajar para que haya más tríes originados en juego desde el scrum. Es una gran pelota de ataque en existe casi un duelo  mano  a mano entre los tres cuartos.  Esto será más trascendente aún si, como se rumorea, la WR aumenta el valor del try.

 

Para pensar y discutir. En una semana seguimos con esta adictiva costumbre de escribir (o hablar de rugby) una vez por semana.

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