El Más Duro de Todos

En la previa tenía todo el aroma a revancha. Revancha por el resultado de la semana pasada. Revancha porque el equipo necesitaba desahogo previo a la gira. Revancha porque después de dos derrotas ganar era una necesidad para jugadores y staff. Y también para la gente. Un test match.

En este deporte los jugadores y nosotros, los periodistas, siempre decimos que lo mejor del rugby es que el sábado siguiente hay revancha. Esta era una oportunidad para demostrar un progreso que se hizo evidente con el correr de los primeros tres partidos.

Los primeros 20 minutos fueron un calco de los anteriores inicios, una mezcla de nervios, ansiedad y errores no forzados. Mucho tackle y un par de penales evitables le daban la ventaja a Stormers por 6-0 con el pie de Coleman.

En la primera incursión en terreno rival, una de las pocas en ese tramo del partido, Jaguares se volvió con tres puntos producto de un penal.

La amonestación de Sánchez, una más, en plena tarea defensiva hablaba a las claras de un mal momento, sin obtención, y tratando de contener a los sudafricanos.

El try de Kolbe fue la decantación de toda esa suma de momentos. Stormers era superior y el local no podía obtener la pelota de ninguna formación, los scrums no fueron plataforma y el line alternó alguna buena con las otras.

Jaguares caía 13-3 y estaba bien. No salía casi nada, y las pocas posesiones finalizaban con la pelota en el piso o una pérdida.

La demostración de lo que pueden hacer los chicos argentinos con posesión en ataque llegó sobre el final del primer tiempo, un gran quiebre del apertura argentino lo dejó solo a Jerónimo de la Fuente, try del rosarino con TMO incluido para meterle suspenso y al descanso, impensadamente, 13-8 abajo luego de un mal primer tiempo.

El segundo período fue un laberinto. A pesar del gran comienzo y de las dos oportunidades claras que tuvo Jaguares, en sendos arranques de Lavanini y Lezana, no pudo sumar y Stormers hizo lo posible por dormir un poco más el partido todavía. Ninguno de los dos equipos le encontraba la vuelta y Sánchez erraba la única chance que tenía a los 23' en un penal factible.

Las posesiones volvían a fallar y la increíble cantidad de pelotas que se cayeron o que se perdían en el contacto hacían pensar, otra vez, que en un primer acierto habría puntos. Pero no, nada de eso ocurrió y el marcador seguía idéntico, 13-8. Un penal en el scrum a 5' del final le dio una posibilidad más a Jaguares, ahora con González Iglesias de frente y a media distancia, y otro envío defectuoso.

Los últimos minutos fueron un manual de cierres de partidos, escrito por un sudafricano. Formaciones congeladas y dejar que pase el tiempo.

A pesar de todo, el marcador siempre estuvo cerca para Jaguares, con la constante sensación de que con la última puntada más fina, habría try o chance de. Pero resulta difícil analizar fríamente un partido con tantos errores de manejo, algunos forzados y otros no.

Sin puntos en el segundo tiempo, de ninguno de los dos equipos, se extinguió el partido con Jaguares intentando una y otra vez, sin conseguir sumar ni acercarse al ingoal sudafricano.

18.200 personas le dijeron que sí otra vez al Super Rugby, pero esta vez el equipo no apareció, y hasta dejó la imagen de haber dado un paso atrás. No hubo revancha. Será en abril quizás, cuando Jaguares reciba a Kings.

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